Votos por trapos, la nueva estrategia electoral de las pretendidas izquierdas.

“Votos por trapos” la nueva estrategia de las confluencias de izquierdas.

En fechas recientes hemos asistido a varios eventos de naturaleza política que nos recuerdan que estamos en un año preelectoral, con permiso de los comicios autonómicos que se han ido adelantando. Por un lado, hemos visto el anuncio de dos intentos de confluencia a la izquierda del PSOE y por otro la propuesta parlamentaria de VOX de prohibir prendas como el burka o el hiyab. El hecho de que integrantes del consorcio compuesto por IU, Sumar o Compromís se hayan puesto en contra, alegando razones de libertad religiosa para justificar su mantenimiento.

Nos ponemos al habla con nuestro asesor en asuntos políticos de color más o menos rojo, don Iosifillo Estalincete, al que le preguntamos por las razones de un posicionamiento que parece estar en las antípodas de cualquier filosofía mínimamente feminista: “Mire usted, camarada periodista: dejando aparte el hecho de que jamás van a secundar una propuesta proveniente de VOX, aunque todo reloj parado dé bien la hora dos veces al día, está el hecho de que necesitan votos para sus respectivas convergencias y fieles a la tradición que ya venía de Izquierda Unida de intentar pescar electorado en cualquier caladero, han fijado sus ojos en el voto musulmán. Están imitando a los laboristas británicos, que están a punto de regular un concepto de islamofobia que incluya cualquier crítica que se haga a la religión fundada por Mahoma. Tampoco es que esperara gran cosa de esos socialdemócratas y sus tejemanejes, pero si les quedaba algo de rojo en la ideología, bueno, eso que creen que es ideología, ya sabe…”

Intrigados ante estas fuertes afirmaciones, preguntamos a nuestro interlocutor por las razones de esta postura: “Camarada periodista, para empezar, tenemos que descartar el argumento de la libertad religiosa. Ninguno de esos trapos cosificadores de las camaradas féminas viene en los textos coránicos; se trata de una tradición del siglo veinte, inventada por un emir afgano que decidió cubrir a las doscientes esposas de su harén para protegerlas de las miradas masculinas. Esto ha sido abrazado por islamistas fanáticos y radicales, pero quienes esgrimen el argumento religioso no tienen ni idea de esto y si la tienen, no les importa. Huele a elecciones en el ambiente y hay que conservar o recuperar poltronas a como dé lugar. Si lo quiere ver como yo, se trata de ganar votos a cambio de trapos y ya tienen bastante recorrido en lo de traicionar a las mujeres cuando han estado en el gobierno. ¿Cree usted que Colau va a volver a eso del activismo, cuando ha pisado moqueta? El poder es una droga que envenena y por muy nobles que fueran los inicios, lo que importa son los finales, pero sí le digo una cosa: quien defiende esas prendas no es realmente de izquierdas y si lo fue alguna vez cambió esa dignidad por un plato de lentejas.”

Preguntado también acerca de las posibilidades de las confluencias de obtener votos y representación, su respuesta es lapidaria: “En lugar de usar el eslogan Un paso al frente deberían usar alguno más realista. Más es menos o Hasta la desaparición definitiva” -concluyó mientras iba a comprar su ejemplar de El Viejo Topo.

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