Un nuevo capítulo se añade a la controvertida historia del monumento a la Paz de la capital tinerfeña, mejor conocido como monumento a Franco. En el pulso entre administraciones públicas, una información llegada desde el consistorio chicharrero amenaza con subir el nivel de las tensiones existentes: el alcalde José Manuel Bermúdez amenaza con encadenarse al conjunto escultórico.
Esta información ha surgido de un rumor que recorre los pasillos del ayuntamiento santacrucero y se ha planteado como una medida extrema que, empero, no cuenta con un apoyo unánime en el gabinete del alcalde. Uno de los escépticos, que ha querido permanecer en el anonimato, nos explica la razón principal de sus suspicacias: “hay una evidente diferencia de dimensiones entre el monumento y el regidor, con lo que el resultado de la aplicación de esta hipotética medida de presión supondría, en función de la altura a la que se ejecutara el encadenamiento, una evocación de Gargamel y Papá Pitufo, un homenaje a un espadachín calvo con un llavero o evocación de José Luis Moreno y Monchito.”
Pese a que, como se ha visto, la pretendida medida de presión no es más que hipotética, ya hay colectivos que han manifestado su apoyo al alcalde y anunciado que se encadenarán igualmente a la escultura. Entre ellos, el elenco del programa radiofónico El Fielato, con la excepción de Alfonso Soriano, que ha repetido indignado que en Santa Cruz no hay ningún monumento dedicado a Franco.

