El pasado día 1 de este mes de febrero se celebró el Día Mundial de Hiyyab. Esta prenda es portada por muchas mujeres de religión mahometana como parte de un código de vestimenta basado en la modestia y el recato, cubriendo cabeza, cabello y cuello de quien la lleva.
Con motivo de tal conmemoración, diversos colectivos feministas de las islas han realizado diversos actos que, en palabras de sus organizadoras, han de llevar esta prenda y otras similares como el niqab, el chador o el burka al lugar que les corresponde.
La principal de las actividades es la recogida de estas prendas para su reciclaje y conversión en textiles que tengan una finalidad que no signifique control familiar, imposición masculina o discriminación por razón de sexo con una pretendida base religiosa. “Algunas compañeras dicen que el destino de este tipo de prendas debería ser el basurero o la incineradora, pero mayoritariamente pensamos que podemos hacer algo útil y contribuir a los ODS mediante la economía circular”.
Esta iniciativa ha tenido alguna respuesta negativa por parte de algunos colectivos, curiosamente de mayoría masculina, que manifestaron que estas prendas son signos de identidad cultural y exposición de una libre elección, como puede verse en países como Siria, Irán o Afganistán.

