En colaboración con mi compañero de redacción Enrique Madura, inicio aquí una serie de crónicas destinadas a la narración de los prolegómenos de la visita del vicario de Cristo a las islas.
El anuncio de la visita de su santidad el papa León XIV al archipiélago y la confirmación de que pasará por Tenerife -tras un amago de cisma ante la posibilidad de que solamente recalara en Gran Canaria- está generando gran expectación entre la población, tanto entre quienes profesan la fe católica como entre quienes no. Los preparativos se suceden, siendo uno de los más importantes el correspondiente al transporte y desplazamiento del pontífice durante su paso por la isla picuda. Tres empresas se disputan el honor, basándose en su dilatada experiencia en la carretera.
Grúas Cuchi, Grúas Juanele y Transportes y Grúas Sisi son las tres entidades que se disputan el servicio de transporte papal. Por de pronto, la primera es la que parece mejor posicionada, gracias a su experiencia llevando a la patrona de Canarias en sus peregrinaciones más allá de la basílica de Candelaria. Sin embargo, deseosos de ser ecuánimes, en el Cabildo de Tenerife han decidido que la empresa adjudicataria será la que gane una competición de velocidad.
Las tres entidades harán una carrera en el scalextric del Padre Anchieta, la cual servirá para desmentir definitivamente el presunto mal estado de la estructura y la relevancia de su pinta ferrugienta.
