¿Qué opinan los canarios de JP Monfort?

¿Qué opinión hay en Canarias sobre J. P. Monfort?

Hace ya más de diez años que un extraño personaje, Jaime Pozuelo Monfort o, como a él le gusta presentar, J. P. Monfort -Yi Pi Mónfort, cuando le da por ponerse políglota- bombardea inmisericordemente a personas de todo el mundo con mensajes de correo basura en los que las invita a formar parte de su gabinete presidencial, anuncia un nocaut a la clase política española o se presenta como un viajero temporal proveniente del futuro.

Personajes públicos como Josep Borrell o el difunto Federico Mayor Zaragoza se cuentan entre las víctimas de su incesante acoso digital. Sin embargo, su fama ha trascendido las fronteras españolas, haciéndose infamemente célebre en países tan dispares como Argentina, Madagascar, Albania o Sudáfrica.

Intrigados ante esta figura, encontramos su blog en The Huffington Post y vimos sus vídeos. El nivel de bizarría del primero -con artículos dedicados “al mejor primo del mundo”- y de los segundos -con escenarios tan extraños como una oxidada ducha de piscina- nos decidió a averiguar si había alguien en las islas que hubiera conocido a este extraño personaje. La respuesta fue sorprendentemente masiva. Muchos son quienes reciben cada cierto tiempo un nuevo y surrealista mail. Algunos de ellos han aceptado compartir su experiencia.

“Yo lo conocí hace unos quince años” -nos dice Javier, un abogado de Santa Cruz- “eran tiempos de incertidumbre por la crisis y buscaba una alternativa al bipartidismo de entonces, cuando Ciudadanos no existía y nadie sabía de la existencia de Pablo Iglesias. Me reuní con él y me encontré con un tipo de ideas extrañas, que hablaba de sí mismo como el Apple de la política y tenía la ocurrencia de ganar el gobierno sin presentarse a unas elecciones. Cuando empezó con mails para pedir dinero, ya me quedó claro de qué palo iba el socio este”.

Más contundente se muestra Luisa, una periodista de Las Palmas: “Me acerqué para entrevistarle y lo primero que dijo fue que no concedía entrevistas. En mala hora le di mi número y mi dirección de mail para el encuentro, porque me puso en un listado como su representante y llevo años recibiendo llamadas de gente que me pide que la quite de unas listas de correo en las que yo también estoy. Cuando parece que se ha cansado, recibo otro correo absurdo, desde una dirección diferente. Estoy harta”.

Por su parte, Claudio, un psicólogo de Arrecife, se muestra estoico y resignado: “es un pobre desequilibrado con ínfulas de grandeza que necesita ayuda. O un padre que le hubiera aleccionado con la comprensión del cinto, una madre que le hubiera galletas fuera de la merienda o una abuela le hubiera educado con la pedagogía de la chola”.

Terminamos con Hermógenes, un economista de Hermigua: “espero que ese tipejo pelón de mierda llegue a ser presidente alguna vez. Así sabré dónde vive” -concluye mientras clava agujas de tricotar en un muñeco de trapo calvo.

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