«Trae Pan», la sección de GastroBaifo, visita hoy el restaurante «Pollos y + Pollos», en la localidad lagunera de Guamasa. Situado en un coqueto callejón de este evocador enclave, este restaurante, como su nombre ya sugiere, está especializado en pollo y todos sus derivados. Incluso la carta tiene forma de pollo.
De hecho, no hay dónde escapar del pollo. Los entrantes son a base de pollo (lágrimas de pollo; ensalada César sin lechuga ni queso, sólo pollo; nachos de pollo; y queso frito con mermelada de pollo). Como plato principal, se ofrece pollo en todas sus versiones posibles, si bien la poca pericia del cocinero logra que todas parezcan la misma y el pollo asado apenas se diferencie del hervido, o del adobado, o del marinado o incluso del pollo crudo. Esta falta de sabor le ha convertido en lugar de peregrinaje obligado para los culturistas, a los que se permite llevar su propio túper de arroz para completar su dieta pre y post entrenamiento.
Entre las concesiones a la creatividad de Pollos y + Pollos figura la innovadora «croquechanga»: efectivamente, una croqueta (de pollo) con el tamaño y la apariencia de una pachanga. Las dificultades que presenta este reto culinario se hacen plenamente presentes al probarlo, puesto que su exterior excesivamente crujiente no logra enmascarar un interior frío y crudo como las entrañas de un pollo.
Poca variedad en los postres. De hecho, sólo pueden pedirse, o bien un flan de toda la vida, pero hecho en un molde con forma de pollo, o bien un helado de plátano servido con plumas y un pico de galleta que busca recrear la forma de un pollo.
«Pollos y + Pollos» tiene que mucho que mejorar si quiere sobrevivir en el competitivo mundo de los asadores de pollos, y desde este rincón gastronómico les animamos a empezar comprando un asador para los pollos y contratando a alguien que sepa manejarlo.

