Quienes conozcan los famosos permios Darwin sabrán que son reconocimientos, casi siempre a título póstumo, a quienes se eliminan del acervo genético de la humanidad de maneras más o menos espectaculares. Los criterios para la concesión de estos galardones incluyen la demostración de una asombrosa falta de sensatez, la capacidad para autoeliminarse y la consecuente imposibilidad de transmitir sus genes a la siguiente generación. Por tal razón, algunos colectivos de las islas han enviado a la organización de los premios una candidatura colectiva, compuesta por todos los turistas que perdieron la vida por acceder a zonas prohibidas o desatender las advertencias de las autoridades locales.
Nos ponemos al habla con Quintiliano Alemán, un ciudadano de Granadilla de Abona que ha promovido esta candidatura: “no sé como se las arreglan, pero todos los años hay que lamentar desgracias porque algún visitante se metió a nadar o bucear donde no debía o saltó una valla para meterse en un lugar prohibido por su peligrosidad. Al mar hay que tenerle siempre un respetito y hay que parece que piense que va a mojarse los ñames en una palangana.”
Don Quintiliano ha explicado que, en caso de que sus nominados se alcen con el galardón, los promotores de la candidatura propondrán a las autoridades competentes que junto a las señales de prohibición se haga referencia al premio con el mensaje “usted puede ser el próximo Premio Darwin”.
