No es la primera ni la segunda vez que O. F. E. N. D. I. D. E. S., la palmera Organización Federal Estatal Nacional Dialéctica Interseccional Deconstructiva Ética, salta a la palestra por una campaña de cancelación. Desde su fundación, en el verano de 2021, los miembros de esta asociación han protagonizado acciones como el boicot a Rusia por la invasión de Ucrania o la presión para cancelar la serie televisiva Los anillos de poder. En esta ocasión, su protesta ha causado hondo impacto en ciertos sectores de la sociedad, pues está promoviendo la cancelación de la comida vegana.
Una vez más, entrevistamos a Blasa Piedra Tirada -originalmente Tomasa, pero recalca que se siente Blasa y debemos llamarla así- que nos explica las razones de esta exigencia: “los alimentos veganos son imitaciones de aquellos otros que tienen origen animal. Una hamburguesa vegana hecha a base de lentejas tiene forma y textura de carne picada; un filete de salmón hecho a base de guisantes parece carne de ese pescado; las bebidas de avena y almendras parecen leche. Podría seguir con más ejemplos, pero la conclusión a la que hemos llegado es que quienes consumen esos productos están representando una simulación de nutrición con los alimentos representados. Simbólicamente, se están comiendo a los animalitos de los que vienen los comestibles originales. Es un homicidio metafórico, un crimen alegórico” -concluye doña Tomasa, perdón, Blasa.
Desde OFENDIDES proponen que toda la comida vegana sea comercializada bajo el formato de una masa amorfa de color blancuzco y sabor y olor indefinibles: “debemos evitar cualquier sentimiento de semejanza o parecido con los de origen animal” -concluyó la entrevistada, mientras preparaba un manifiesto para exigir que los alimentos hechos a base insectos tengan forma de cuca(racha).

